sábado, 11 de mayo de 2013

Relato:Crítica social


Piedras y arena

Piedras, arena; arena y barro, secas hierbas, espacios desolados.
Hambruna en Somalia
 Mientras, mi mirada se perdía hacia lo más alto, buscando algo más de lo que mis  desesperanzados y secos ojos pudieran encontrar, porque el suelo estaba muerto, porque no había vida, ni aliento, ni risas ni llantos.
Estábamos todos confinados, unos al lado del otro, sin nada en nuestras manos, sólo piedras, arena; arena y barro.
Nos encontrábamos allí sin quererlo ni desearlo, y por capricho del destino, de todo fuimos despojados, nada poseíamos, ni siquiera la fuerza y dignidad para mirarnos.
Sólo era nuestro el temor. El temor a cerrar los ojos ya cansados de ver tan sólo piedras, arena, arena y barro y  no volverlos abrir y no poder nunca imaginar, que bajo ese mismo cielo que mi mirada se perdía hacia lo más alto, existía la suave brisa de hermosas noches de verano, agua, luz, dulces amaneceres cuyo rocio humedecían tímidamente los verdes y frondosos campos. Y existían los sueños y las esperanzas, risas, gozos y llantos…y mis ojos, sin yo quererlo se fueron cerrando, y mientras lo hacían, se alejaban por fin de esas aristas piedras, de la arena muerta e inerte barro; y mientras se cerraban ya vencidos y exhaustos, se preguntaban: ¿Y qué hice yo mal para nacer a este otro lado, donde sólo existen piedras, arena; arena y barro?.

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