lunes, 14 de marzo de 2016

Ateneo de Madrid "Flores del Desierto"

En el 6ª Festival Internacinoal "Grito de Mujer" contra el maltrato a la mujer, tuve el privilegio y honor de recitar mi poema editando en la antología del libro recién publicado "Flores del Desierto"
 

El Ateneo de Madrid es una institución cultural privada ubicada en la capital de España, creada en 1835 como Ateneo Científico y Literario. Por el Ateneo han pasado seis Presidentes de Gobierno y casi todos los Premios Nobel españoles, muchos políticos de la Segunda República y diversos integrantes de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27. Entre sus presidentes cabe citar a Laureano Figuerola, Segismundo Moret, Gumersindo de Azcárate, Antonio Alcalá Galiano, Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Cánovas del Castillo, Miguel de Unamuno, Fernando de los Ríos, Gregorio Marañón y Manuel Azaña.

Sociedad privada declarada de utilidad pública, el Ateneo de Madrid se dedica, desde 1820, a la difusión de las ciencias, las artes y las letras. En su interior, se celebran habitualmente conferencias, mesas redondas, conciertos de música clásica, proyecciones de cine y festivales de cine. Asimismo, cuenta con dos salas de exposiciones con muestras mensuales: Espacio Prado (en la calle del Prado, 21) y Sala de Exposiciones Prado 19.
El edifico, construido en 1884 por los arquitectos Luis Landecho y Enrique Fort y decorado por Arturo Mélida, está declarado Monumento Histórico-Artístico. en su interior, se puede contemplar la Galería de Retratos, un conjunto iconográfico de la vida político-cultural de los siglos XIX y XX; el Salón de Actos, con pinturas ejemplares del Modernismo en Madrid; la Sala de La Cacharrería, mítico espacio de reunión para los intelectuales y centro de acaloradas tertulias y debates; y el emblemático despacho de Manuel Azaña.







"FLORES DEL DESIERTO "
Ángeles con alas recortadas sumidas en el tiempo.
Voces sumidas, ahogadas, y en la lejanía de los caminos, fino polvo amarillento y seco, recogiendo infinita nada de atormentados silencios.
Sólo por ser mujer, dejaron tendidos sus demudados cuerpos.
Eclipsados ojos las miraban envueltos de fría hiel y satánico odio salido del infierno.
Flores del desierto que aún marchitas, sus pétalos rocíaban el aire vagando en secreto, recordándonos que su perfume de hoy, ayer fueron sus miedos.
Devolvamos sus voces uniendo nuestras plumas y letras, mostremos nuestras armas defendiendo a esas indefensas "Flores del desierto" que aún hoy, siguen sus alas recortadas por la injusticia del silencio.

    María del Carmen Aranda
Escritora / POeta
Embajadora Universal de la Paz en España
sede en Suiza/Francia 


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