domingo, 23 de diciembre de 2012

Relato: La otra oportunidad. Una Vida en Navidad


Una vida en Navidad

El verano había pasado y sin darme cuenta el frio y la lluvia iba día a día adentrándose en nuestras vidas. Una tarde paseando por la ciudad, me vi rodeada de luces de colores, tiendas abarrotadas de apetitosos dulces, guirnaldas y un ambiente exageradamente festivo.

Mucha gente, tanta gente que creí por un momento desmayarme por la falta de aire.
Me quede un tanto perpleja intentando averiguar qué es lo que estaba ocurriendo. ¿Qué ocurre? pregunte a un transeúnte que parecía llevar mucha prisa. –Nada. -Me contesto.
Padres y madres tirando de la mano de sus hijos, también corrían, y les pegunte. ¿Qué ocurre? –Nada. -Me contestaron.
Oía gritos y un extraño jolgorio; seguidamente un coche paro justo a mi lado, cuando de repente el conductor empezó a tocar el claxon y a gesticular con sus manos, parecía alterado, entonces aprovechando su parada, le pregunte en voz baja ¿Pero qué es lo que ocurre? -Nada.  -Me contesto, e inmediatamente acelero su coche sin mediar palabra.
No entendía lo que estaba ocurriendo, no entendía nada. ¿Hacía donde se dirigía la gente, porque gritaban, porque tenían tanta prisa y esas luces de colores?
Decidí volver a casa, pensativa e intentando vislumbrar esa gran incógnita, cuando un pequeño niño se cruzo en mi camino; el niño me miro dedicándome una gran sonrisa, sus ojos parecían dos luceros y se le veía inmensamente feliz.
Iba a preguntarle qué es lo que estaba ocurriendo, pero no fue necesario, el niño también salió corriendo.
Pero antes de desaparecer, se giro lentamente y moviendo su mano me lanzo un tierno beso, diciéndome adiós con sus pequeños dedos.
Hacía tiempo que no sentía el cariño, ya que mi cuerpo un día se abandono. Sólo quería la soledad, acostarme, dormir y soñar, y al día siguiente volver a empezar.
Con ese tierno beso y esa mirada fugaz, entendí que debía volver, volver a la tierra; los ángeles- pensé, aún pueden esperar. Hay alguien que me ha visto, me ha reconocido y sólo por ese hecho debo luchar.
Comprendí  entonces lo que sucedía, había llegado “la Navidad”, y Papá Noel muy compasivo en estas fechas me dio como regalo, otra oportunidad. Empezar a vivir, empezar a querer, empezar a soñar, simplemente empezar
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